
Algunos pacientes me preguntan si sufren de dermatitis nerviosa. Te cuento en este post qué consideran que es la dermatitis nerviosa y si realmente existe.
¿Dermatitis nerviosa?
En dermatología, el término dermatitis hace referencia a un grupo de enfermedades inflamatorias de la piel que comparten ciertos patrones clínicos y mecanismos fisiopatológicos comunes. Sin embargo, cada tipo de dermatitis tiene unas causas específicas y un comportamiento clínico diferente. A menudo, los pacientes me preguntan si su problema de piel puede deberse al estrés o si tienen lo que comúnmente se llama dermatitis nerviosa. La respuesta es que el estrés puede influir en ciertas formas de dermatitis, pero no es el único factor desencadenante ni el más determinante en la mayoría de los casos.
Dentro de las dermatitis como entidades clínicas definidas, distinguimos varios tipos según sus causas y características:
La dermatitis atópica es una de las formas más comunes de dermatitis y está muy relacionada con factores genéticos, inmunitarios y ambientales.
La dermatitis seborreica es otra forma frecuente de dermatitis que afecta a las zonas ricas en glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, las cejas, las alas nasales y el área retroauricular.
La dermatitis irritativa se produce cuando la piel está expuesta de manera repetida o intensa a agentes irritantes externos (detergentes, productos químicos, agua, frío, calor, etc.).
El término dermatitis nerviosa no es una entidad diagnóstica en dermatología, pero sí que refleja un fenómeno clínico real que observo con frecuencia en la práctica diaria. Muchos pacientes refieren que su dermatitis empeora en situaciones de estrés o ansiedad, y efectivamente, el estrés puede actuar como un desencadenante o factor agravante en varias formas de dermatitis, especialmente en la dermatitis atópica y en la dermatitis seborreica.
Cuando el cuerpo está sometido a estrés, el sistema nervioso simpático y el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) se activan, lo que provoca:
Pero además en la dermatitis atópica hay un sustrato fundamental que es una alteración de la función barrera de la piel, facilitando la penetración de irritantes y alérgenos. Y en la dermatitis seborreica un desequilibrio en la reacción inmune a la microbiota cutánea, lo que produce inflamación.

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